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sábado, 4 de octubre de 2014

Billy Wilder: Canon



BILLY WILDER: CANON (11.09.2014 > 28.09.2014). Cine Estudio. Círculo de Bellas Artes

Tras arrancar su carrera en el Berlín de entreguerras, la llegada del nazismo al poder hizo a Billy Wilder dar el salto a Hollywood, donde a la estela de su admirado Ernst Lubitsch se convirtió en uno de los más reputados y populares guionistas y directores del cine americano y en un indiscutible maestro de la comedia cinematográfica. El ciclo que le dedica el Cine Estudio agrupa las diez películas más reputadas del realizador para dar una visión global de los logros alcanzados por Wilder en su carrera.

El apartamento (The apartment),
de Billy Wilder. 1960. 12/09/2014. ★★★★★

“Todo empezó cuando presté el apartamento a un compañero de un curso nocturno de contabilidad que necesitaba un sitio donde cambiarse para un banquete. Luego todos tenían un banquete. Y la llave que se presta a un compañero no se la puedes negar a otro.”
Con faldas y a lo loco (Some like it hot),
de Billy Wilder. 1959. 12/09/2014. ★★★★★

Nobody’s perfect, sin duda. Tras el rodaje de Con faldas y a lo loco, Billy Wilder aseguró que su paciencia merecía el Purple Heart, la medalla de Sufrimientos por la Patria del Ejército Americano. Se refería a la tormentosa relación que padeció con la protagonista de la cinta, Marilyn Monroe, de quien, andando el tiempo, el director llegó a decir: “Marilyn fue como la Segunda Guerra Mundial: algo muy duro que mereció la pena”.
En bandeja de plata (The fortune cookie),
de Billy Wilder. 1966. 19/09/2014. ★★★★

De En bandeja de plata, la revista Time publicó la siguiente reseña: “Una taladradora cinematográfica utilizada con brutalidad sobre esas zonas de cemento del espíritu humano donde la codicia y la estupidez han estado atrincheradas durante tanto tiempo. Tiene todos los defectos de una máquina de perforar: es dura, ruidosa y te saca de quicio. Posee sin embargo una virtud que compensa todos esos inconvenientes: es una película ácida y atrozmente divertida. Wilder es prácticamente el único director de comedia americano que encuentra el material para sus películas no en situaciones artificiales, sino en la exageración artística de características humanas fácilmente reconocibles. Es el suyo un espíritu cómico frío y, por lo tanto, no del gusto de todos; pero si no se es demasiado friolero, se podrá encontrar mucho de verdad en lo que dice”.
Uno, dos, tres (One, two, three),
de Billy Wilder. 1961. 19/09/2014. ★★★★★

Durante la Guerra Fría, MacNamara, el representante de una multinacional de refrescos en Berlín Occidental, recibe el encargo de cuidar de la hija de su jefe durante una de sus visitas. Se trata de una díscola y alocada joven que, con dieciocho años, ya ha estado prometida en cuatro ocasiones y que actualmente se haya enamorada de Otto Piffl, un joven comunista que vive en la Alemania Oriental. MacNamara se verá obligado a poner en práctica planes cada vez más disparatados para cuidar de la joven, pero pronto la situación se le escapará de las manos y provocará un incidente internacional.
Irma la dulce (Irma la douce),
de Billy Wilder. 1963. 19/09/2014. ★★★★

Irma la Dulce contaba, detrás de la cámara, con la garantía de Billy Wilder, la mano de oro de la comedia americana. Fue ésta una leve incursión del genio de origen austríaco en el género musical con tono irónico y muchos dobles sentidos. Wilder dirigió a Jack Lemmon en el papel de un gendarme que, insatisfecho con lo que la vida le depara a diario, entabla una tierna relación con una prostituta, encarnada por una jovencísima Shirley MacLaine. Contra todo pronóstico, MacLaine se quedó sin Oscar, que fue a parar a manos de Patricia Neal por su interpretación en Hud.
Primera plana (The front page),
de Billy Wilder. 1974. 25/09/2014. ★★★★

“En la actualidad, creo que fue estúpido por mi parte hacer un remake de Primera plana. Además, no rodé la película porque yo mismo hubiera sido periodista de joven, como a menudo se ha pretendido. No. Mi error fue rodar una nueva versión de una pieza de la que ya había una versión cinematográfica convincente (Luna nueva, Howard Hawks). Además, cuando Hetch y MacArthur escribieron la historia era absolutamente actual. Es decir, es una sátira de los años veinte sobre los años veinte. Cuando se lleva al cine cincuenta años más tarde, se convierte en una película costumbrista corriente.”
Berlín Occidente (A foreign affair),
de Billy Wilder. 1948. 26/09/2014. ★★★★★

Un comité de congresistas de Estados Unidos se traslada al Berlín de la posguerra para investigar la moral de las tropas norteamericanas. Phoebe Frost, la más metódica y estricta del grupo, recibe rumores sobre el supuesto cubrimiento de la ex nazi y actual cantante de cabaret Erika von Schlütow, por parte de un militar estadounidense con el que mantiene una relación sentimental.
Testigo de cargo (Witness for the prosecution),
de Billy Wilder. 1957. 26/09/2014. ★★★★★

Sir Wilfrid Robarts es un prestigioso abogado criminalista que se encuentra convaleciente tras sufrir un infarto. Sin embargo, el gusto por la acción le lleva a aceptar el difícil caso de Leonard Vole, un atractivo joven que ha sido acusado del asesinato de una rica viuda de mediana edad con la que mantenía una relación.
La tentación vive arriba (The seven year itch),
de Billy Wilder. 1955. 26/09/2014. ★★★★★

El neoyorquino Richard Sherman se queda trabajando en verano mientras su mujer e hijos disfrutan de unas vacaciones en la playa. Richard se compromete a dejar de fumar y beber, y a acostarse pronto, pero sus esquemas se rompen cuando conoce a una atractiva vecina.
El crepúsculo de los dioses
(Sunset Boulevard)
,
de Billy Wilder. 1950. 04/10/2014. ★★★★★

«No necesitábamos diálogos... ¡Teníamos rostros!», trona en este clásico de Wilder el personaje de Norma Desmond (Gloria Swanson). La prensa del momento tuvo reacciones dispares. En The New York Times se pudo leer la siguiente crítica: «El crepúsculo de los dioses es una rara mezcla de guión cáustico, interpretación magnífica, dirección magistral y fotografía discretamente artística con la que el público queda hechizado de manera automática y cautivo de un clímax desgarrador». Por su parte, The New Yorker, en un alarde de condensación, la tildó gráficamente de «pretencioso trozo de roquefort».