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domingo, 22 de octubre de 2006

Mujeres En El Parque, de Felipe Vega


Presentada a concurso en la primera jornada de la 51ª Semana Internacional de Cine de Valladolid, Mujeres En El Parque supone el séptimo largometraje en la filmografía del leonés Felipe Vega, del que hablábamos aquí no hace mucho a propósito de su anterior realización, la estupenda Nubes De Verano. Con su última película, Vega prosigue su discurso sobre las relaciones personales ambientando esta vez la narración en la ciudad de Madrid.

Mujeres En El Parque presenta el conflicto que vive una pareja madura en trámites de divorcio formada por Daniel (Adolfo Fernández), un profesor de música de carácter arisco y difícil, y Ana (Blanca Apilánez), su todavía, pese a pasarse media película lanzándole reproches, enamorada esposa. El matrimonio tiene una hija, Mónica (la guapísima Bárbara Lennie). Las ramificaciones del problema derivarán por caminos sorprendentes y concluirán en un catártico final en El Retiro.

Con un guión nuevamente escrito en colaboración con Manuel Hidalgo (que además se reserva una breve aparición en la pantalla en el arranque del filme), Felipe Vega se muestra en Mujeres En El Parque menos inspirado que en su anterior propuesta aunque deja las suficientes muestras de su estilo y su talento a lo largo del filme.

Mujeres En El Parque es una película difícil porque difícil es la historia que intenta transmitir y el esfuerzo tanto del director como de los guionistas consigue parcialmente su objetivo. Sin llegar a ser una gran obra, es un trabajo interesante aunque me temo que sus posibilidades comerciales son bastante limitadas.


 Largas colas para conseguir entradas en la Seminci

También dentro de la Sección Oficial a concurso se pudo ver en esta primera jornada de Seminci la mexicana Más Que A Nada En El Mundo, ópera prima de los realizadores Andrés León y Javier Solar. Se trata de un pretendidamente claustrofóbico y angustioso retrato de la obsesión de una niña con que su madre ha sido poseída por un vampiro que vive en el mismo edificio. Por momentos el filme ofrece destellos de talento pero la historia, que hubiera dado para un corto brillante, se queda pequeña para los noventa minutos a los que la llevan los directores y que por momentos pone a prueba la paciencia y la resistencia del espectador.

miércoles, 20 de septiembre de 2006

Nubes De Verano, de Felipe Vega

Nubes De Verano

"Y ahora, si me perdonan, vamos a hablar de cine español". Pido prestada la frase que supuestamente pertenece al gran Antonio Gasset para escribir sobre Nubes De Verano, película dirigida por Felipe Vega, con guión del mismo Vega y del escritor y periodista Manuel Hidalgo.

Lo primero que sorprende del filme es que hace una apuesta absolutamente suicida desde el punto de vista económico. El cine español ha llegado a un punto en el que sólo funcionan los blockbusters estilo Torrente (versión cutre) o Alatriste (versión qualité). Uno y otro modelo suelen tener escaso interés pero del resto del panorama fílmico nacional poco se puede decir puesto que su permanencia en la cartelera suele ser apenas testimonial.

Felipe Vega tiene una filmografía reducida que abarca ya tres décadas y que pocas veces ha salido de la clandestinidad comercial. Reconozco mi total y absoluto desconocimiento de la misma. En su momento fui consciente del estreno de Un Paraguas Para Tres pero a las pantallas de mi ciudad nunca llegó y entonces todavía no estaban de moda el DVD ni la piratería de los hombres malos.

Por ello, Nubes De Verano constituye una sorpresa para mí por cuanto su propuesta está bastante lejos de lo que uno puede esperar de nuestro cine. Nubes De Verano está claramente influida, visual y conceptualmente, por el cine del gran Eric Rohmer. Es un cine no tanto de personajes como de tesis, tesis que se expone en boca de los personajes a través de unos diálogos no por inverosímiles menos eficaces. No obstante, Rohmer no hace teatro filmado y Felipe Vega tampoco lo hace con Nubes De Verano. Los personajes tienen sus trascendentes conversaciones sobre las relaciones personales en idílicos y soleados parajes. Pero Felipe Vega y Manuel Hidalgo no se limitan a la simple copia sino que ofrecen ciertas innovaciones sobre el discurso rohmeriano en su película.

Esta es la historia de cinco personajes reunidos durante unos días de verano en un pueblo de la Costa Brava. Una pareja supuestamente feliz (Roberto Enríquez y Natalia Millán) que cae en el juego que les plantea una pareja de primos y residentes en Cataluña (David Selvas e Irene Montalà). Todo ello con el complemento, en ocasiones forzado, del novio de la chica de la segunda pareja (Roger Casamajor). En una película que se sostiene principalmente en los diálogos, el trabajo de los actores es fundamental y en esta ocasión todos cumplen correctamente con una tarea nada fácil.

Como en todo filme de tesis (y Nubes De Verano lo es y mucho), se puede estar de acuerdo o no con el discurso que proponen director y guionista pero, incluso los que no estén de acuerdo, podrán disfrutar con la progresión dramática de una historia que avanza a ritmo de conversación, en la que pasan pocas cosas y las más importantes pasan en off y que, en cojunto, constituye una de los mejores trabajos del últimamente tan denostado cine patrio.