El Festival TCM da la oportunidad de vivir en pantalla grande y en sala oscura la experiencia TCM, asociada al mejor cine de siempre. En su primera edición en Madrid, el eje central de la programación es el viaje. Concretamente, la selección de películas que se proyectarán en el Cine Estudio presentarán viajes arriesgados respaldados por una vigorosa mirada de autor.
Alvin Straight es un anciano de Iowa con un estado de salud delicado y una hija discapacitada. Un día, Alvin recibe la noticia de que su hermano, que vive en Wisconsin y del que no sabe nada desde hace diez años, ha sufrido un infarto. Es entonces cuando decide recorrer el largo camino que les separa en el único medio de transporte que posee: una máquina cortacésped.
Strange birds, de Élise Girard. Rellumes.
Nadie nos mira, de Julia Solomonoff. Sección Oficial. Clausura.
Strange birds, de Élise Girard. Trailer.
Bajamos el telón del 55º Festival Internacional de Cine de Gijón con nueva visita a Gijón Sur para el pase de la producción francesa Strange birds, que competía en la sección Rellumes, donde no ha recibido galardón alguno. Y es que para las doce treinta del mediodía del sábado, cuando se proyectaba la película dirigida por Élise Girard, ya se había anunciado el palmarés de esta edición que, para mantener la costumbre, se ha decantado por la propuesta más loca seguramente de toda la competición oficial. Strange birds, o Drôles d'oiseaux, por su parte, es un trabajo basado principalmente en la construcción de su personaje protagonista, una chica de provincias recientemente instalada en París, donde conoce casualmente a un peculiar y misterioso librero, mucho mayor en edad pero similar en carácter. La relación entre ambos y los secretos que guardan y nunca explicitan parecen sacados de un relato del primer Paul Auster y mantienen siempre vivo el interés del filme durante la totalidad del metraje, que apenas alcanza los setenta y cinco minutos. Jean Sorel y Virginie Ledoyen son los nombres más conocidos del reparto pero es Lolita Chammah quien ocupa realmente el centro de la narración.
Después de los últimos despropósitos en las galas de clausura del FICX, en esta ocasión se apostó por lo seguro y sin demasiados alardes creativos la ceremonia se limitó precisamente a la entrega de premios, incluido el Mujer de Cine para Isabel Coixet, presente en el Jovellanos aun con el brazo roto. Conducida por la presentadora asturiana Inés Paz, que repetía en estas lides después de su doble presencia en la edición de 2013 y que mostró suficiente oficio para un encargo de estas características, el acto resultó más breve de lo habitual y sólo alguna que otra pequeña confusión a la hora de mostrar los vídeos de las películas galardonadas deslució levemente el conjunto. Destacó la presencia del joven Andrea Lattanzi, intérprete protagonista de la italiana Manuel, ganadora de Rellumes, un premio que antes concedía el público y que en este caso otorgaron los integrantes del jurado FIPRESCI.
La encargada de echar el cierre a esta edición ha sido Nadie nos mira, coproducción dirigida por la argentina Julia Solomonoff, que presentó brevemente al público su película. Ésta cuenta la historia de un actor argentino que intenta progresar laboralmente en Nueva York al tiempo que escapa de una relación personal y profesional con el director de la serie que le proporcionó fama en su país natal. Mientras intenta encontrar algún proyecto cinematográfico pasa sus días cuidando al bebé de una amiga. Rodada fundamentalmente la ciudad estadounidense, el filme de Solomonoff destaca en su retrato de personajes y supone un buen final para el FICX 55.
Palmarés 55 Festival Internacional de Cine de Gijón
El Jurado Internacional de la 55ª edición del Festival Internacional de Cine de Gijón, presidido por D. Whit Stillman e integrado por Dña. Andrea Jaurrieta, Dña. Cuca Escribano, D. Dennis Lim y Dña. Eugenia Mumenthaler ha concedido los siguientes premios a los largometrajes participantes en la Sección Oficial:
El Jurado de Cortometrajes de la 55ª edición del Festival Internacional de Cine de Gijón, integrado por Dña. Maialen Beloki, D. Laurent Crouzeix y Dña. Carmen Gray ha concedido el siguiente premio:
PREMIO PRINCIPADO DE ASTURIAS AL MEJOR CORTOMETRAJE: La bouche, de Camilo Restrepo
(Francia, 2017)
El Jurado Joven de la 55ª Edición del Festival Internacional de Cine de Gijón, formado por doce jóvenes de entre 17 y 25 años, ha otorgado los siguientes premios:
PREMIO DEL JURADO JOVEN AL MEJOR CORTOMETRAJE DE LA SECCIÓN OFICIAL: Gros chagrin, de Céline Devaux
(Francia, 2017)
El Jurado FIPRESCI de la 55ª edición del Festival Internacional de Cine de Gijón, integrado por Dña. Giulia Dobre, D. Pablo De Vita y D. Silvestar Mileta ha concedido los siguientes premios:
PREMIO AL MEJOR LARGOMETRAJE DE LA COMPETICIÓN INTERNACIONAL RELLUMES patrocinado por Nissan Cyasa a: Manuel, de Dario Albertini
(Italia, 2017) “Por el primer trabajo de ficción de un director que nos ha mostrado la espectacular historia de un protagonista atormentado, pero persistente, dentro de un contexto social pintoresco creado con todos los elementos propios del cine de calidad. Con la seguridad de que en el futuro podemos esperar incluso más de este autor”
PREMIO AL MEJOR DIRECTOR DE LA COMPETICIÓN INTERNACIONAL RELLUMES: Ben Russell por Kölöku (Good Luck)
(Francia, Alemania, 2017) “Por su impresionante uso del sonido y la imagen en la creación de una película que nos ha sumergido de lleno en las arduas vidas de los trabajadores mostrados por la cámara”
Los jóvenes espectadores de la sección “Enfants Terribles” por medio de sus votaciones, han otorgado el siguiente premio:
El público de la 55 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón ha concedido el GRAN PREMIO DEL PÚBLICO a la mejor película: El equipo de mi barrio, de Rafa de los Arcos
(España, 2017)
El Jurado de Cine Español de la 55ª edición del Festival Internacional de Cine de Gijón, integrado por D. Enrique Rivero, Dña. Paula Arantzazu Ruiz y Dña. Hiba Abouk ha concedido los siguientes premios a los largometrajes españoles estrenados en las secciones Oficial, Rellumes, AnimaFICX, Esbilla y Llendes:
PREMIO MEJOR PELÍCULA ESPAÑOLA: Lo que dirán, de Nila Núñez (España, 2017)
PREMIO RCSERVICE A LA DIRECTORA DE LA MEJOR PELÍCULA ESPAÑOLA: Nila Núñez por Lo que dirán (España, 2017)
El Jurado CIMA integrado por Dña. Cristina Andreu, Dña. Eva Lesmes y Dña. Julia Oliva ha concedido el PREMIO AL MEJOR LARGOMETRAJE DIRIGIDO POR UNA MUJER dentro de las secciones competitivas de la 55ª edición del Festival Internacional de Cine de Gijón:
El Jurado de la sección “Día D’Asturies”, formado por D. Carlos Varela, Dña. Ana Suárez y D. Antonio Virgili ha concedido los siguientes premios, patrocinados por RTPA:
PREMIO DÍA D’ASTURIES AL MEJOR LARGOMETRAJE: En modo silencio, de Teresa Marcos
(España, 2016)
PREMIO DÍA D’ASTURIES AL MEJOR CORTOMETRAJE: Aprieta pero raramente ahoga, de David Pérez Sañudo
(España, 2017)
Laboral Cinemateca ha concedido el premio “LABORAL CINEMATECA CORTOS” de la Sección “Día d’Asturies” al cortometraje:
Ciruela de agua dulce
de Roberto F. Canuto y Xu Xiaoxi
El Premio “PROYECTO CORTO MOVISTAR + / PECERA ESTUDIO 2017” es para el proyecto titulado:
Khuruf (Cordero)
presentado por Kuttuna Filmak y dirigido por Kepa Sojo
El Jurado del PREMIO NUEVOS REALIZADORES DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS, presidido por Dña. Almudena Cueto y formado por Dña. Isabel Friera, D. Pablo de María y D. Alejandro Díaz Castaño, y patrocinado por el Gobierno del Principado de Asturias, ha concedido su premio al siguiente proyecto:
La distancia
de Fernando Lorenzana
El Jurado del PREMIO DCP DELUXE PUSH PLAY WORK-IN-PROGRESS SESSION, formado por D. Nico Marzano y D. Loïc Díaz, y patrocinado por DELUXE España, ha concedido su premio al siguiente proyecto:
Did you wonder who fired the gun?, de Travis Wilkerson. Sección Oficial.
Amor y amistad, de Whit Stillman. Pase Especial.
Did you wonder who fired the gun?, de Travis Wilkerson. Trailer.
Sin querer entrar en esos frentismos a los que somos tan aficionados por estos lares sobre si el anterior director esto o el nuevo director lo otro, lo cierto es que ésta me está pareciendo la edición más floja en años del Festival Internacional de Cine de Gijón. Lo mismo todo obedece a que nos hacemos mayores y lo de antes reluce más en el recuerdo, pero si repaso la lista de títulos vistos en los últimos ocho días puedo contar con los dedos de una mano no ya los que me han gustado sino los que no me han hecho querer salir de la sala antes de tiempo.
Atticus Finch rellenando minutos en Did you wonder who fired the gun?
A estas últimas pertenece la estadounidense Do you wonder who fired the gun?, documental en blanco y negro que compite en la Sección Oficial y que utiliza hora y media de metraje para no documentar nada. Una voz en off (la del director, guionista, productor, músico y lo que se le ponga delante, Travis Wilkerson) nos cuenta una batallita del abuelo (bisabuelo, en este caso) a propósito de un asesinato racista. Un hombre blanco de Alabama acusado de un crimen racista en el año 1946, ¿quién podría imaginarse algo así? La novedad es que es precisamente el biznieto el que nos la cuenta pero el resumen final de todo, tras noventa minutos soportando planos de fotos fijas y carreteras vacías por las que se mueve la cámara, es que nadie sabe nada de lo que pasó. Pero no vamos a dejar que ese pequeño detalle sin importancia arruine el proyecto y con una entrevista ridícula por aquí y una referencia a Matar a un ruiseñor por allá, lo tenemos hecho. Lo que no tengo claro es que se necesite una película para esto. Un estado de Facebook o un podcast hubieran servido casi lo mismo.
El director y productor norteamericano Whit Stillman forma parte del Jurado Internacional y ha tenido su homenaje esta tarde en un abarrotado Teatro Jovellanos que se ha llenado para el pase especial de Amor y amistad, su último trabajo. Stillman debutó hace casi treinta años con la excelente Metropolitan, uno de los títulos clave del cine independiente estadounidense de los años ochenta y noventa y que han llevado la marca Sundance por el mundo. Después rodó en España la fallida y decepcionante Barcelona y tras The last days of disco tardó trece años en estrenar su siguiente largometraje, Damiselas en apuros. Mucho menos tiempo ha necesitado para Amor y amistad, un filme basado en una obra de Jane Austen con el que Stillman ha creado un entretenimiento divertido y eficaz que sirve para hacer más soportable este final del FICX. Protagonizada por las populares Kate Beckinsale y Chloë Sevigny, es Tom Bennett quien ofrece los momentos más hilarantes de una cinta que da justamente lo que promete.
Tras la proyección, Whit Stillman respondió brevemente las preguntas de los espectadores y, sobre todo, hizo una crítica que comparto a ese infame subgénero que dio en llamar "películas de festival", realizaciones marcianas que no tienen más salida que inundar la programación de los certámenes de cine, reduciendo más el espacio para otro tipo de propuestas alejadas de la comercialidad pero también del arteyensayismo más abyecto. Desgraciadamente, otro año más habrá ganado en Gijón una "película de festival".
Porcupine Lake, de Ingrid Veninger. Enfants Terribles.
Beach Rats, de Eliza Hittman. Rellumes.
Patti Cake$, de Geremy Jasper. Sección Oficial.
Porcupine Lake, de Ingrid Veninger. Trailer.
Llegamos bastante cansados a esta recta final del FICX y es que el deprimente nivel medio de los títulos vistos hasta el momento no ayuda precisamente. Después de tres filmes europeos en la jornada anterior, el certamen gijonés trae ahora tres producciones norteamericanas: dos de ellas estadounidenses y la otra canadiense. Encuadrada en la sección Enfants Terribles, que suele ser apuesta más o menos segura contra pedanterías pretenciosas, Porcupine Lake, escrita, dirigida y producida por Ingrid Veninger, va de dos chicas adolescentes que se conocen cuando una de ellas, la más tímida y apocada, llega al pueblo donde su padre trata de reflotar el restaurante familiar, en contra de la opinión de la madre, que quiere regresar a Toronto. Bea, así se llama la protagonista, conoce a Kate y rápidamente se convierten en las mejores amigas del mundo y lo que parece que será un relato de iniciación sexual de connotaciones lésbicas, torna sin embargo hacia el camino más ñoño, inofensivo y telefilmesco.
Mucho más áspera, tanto visual como temáticamente, es la estadounidense Beach rats, retrato de los crecientes problemas de identidad sexual de su joven protagonista, empeñado como está en convencer y autoconvencerse de su heterosexualidad pero fracasando continuamente en el intento. Ambientada en las playas de Brooklyn, la segunda película de Eliza Hittman, premiada en el último Festival de Sundance, resulta creíble y auténtica gracias al buen trabajo de sus intérpretes y a un guion que sortea con eficacia los problemas que salen a su paso para mantener siempre el interés, aunque su conclusión sea bastante anticlimática.
Beach Rats, de Eliza Hittman. Trailer.
La también estadounidense PattiCake$ parece haber gustado mucho al público presente en el pase nocturno en el Teatro Jovellanos. Me resulta del todo inexplicable. La cinta del debutante Geremy Jasper empieza y termina con una canción de Bruce Springsteen, ciudadano eminente del New Jersey en que se ambienta la película, pero entre medias te hace sangrar los ojos y los oídos con una insufrible historia de superación a ritmo de rap, poblada por personajes odiosos e irritantes del primero al último, y tan cursi y previsible que ofende. No es la primera vez ni será la última en la que el falso cine independiente norteamericano intenta dar gato por liebre sirviéndose de argumentos que no desentonarían en cualquier producción del Hollywood más comercial pero que un título así forme parte de la Sección Oficial del Festival de Gijón me hace pensar que nos hemos vuelto todos locos.
Son of Sofia, de Elina Psykou. Rellumes.
Destinos, de Stephan Komandarev. Sección Oficial.
Wild Roses, de Anna Jadowska. Rellumes.
Son of Sofia, de Elina Psykou. Trailer.
Se han adelatando las primeras cifras de asistencia de público al Festival de Cine de Gijón que, faltaría más, son de lo más positivas. Pero en la sesión inicial de la tarde en el Jovellanos la entrada es tirando a pobre y eso permite no tener cabezas delante, lo que siempre está bien. Lo que ya no está tan bien es la película en cuestión, Son of Sofia, cinta griega que compite en Rellumes y cuenta la historia de un niño ruso (o ucraniano, o georgiano, da lo mismo) que al morir su padre se reúne en Grecia con su madre tras dos años separado de ella. En Atenas, aunque él todavía no lo sabe, le espera también un padrastro autoritario de edad avanzada.
El filme de Elina Psykou recuerda abiertamente a la magnífica Fanny y Alexander durante sus primeros momentos, incluido el escape mediante la fantasía que utiliza el protagonista. Pero, desgraciadamente, el interés se agota enseguida ante la incapacidad de la directora para hacer avanzar el argumento más allá de lo obvio. La larga duración tampoco contribuye a mejorar el conjunto y al final todo se queda en otro título más que pasa sin pena ni gloria por esta edición.
Destinos, de Stephan Komandarev. Trailer.
Bastante más interés tiene la búlgara Destinos, de Stephan Komandarev, que participa en la Sección Oficial a concurso. El filme combina una serie de historias que tienen la noche y los taxis como nexo conductor pero que se integran de forma completamente natural haciendo que la película no pierda nunca la unidad de su discurso. Todas ellas tienen en común una visión deprimente y pesimista de la realidad búlgara y ya desde la primera secuencia Komandarev descubre sus cartas. Rodada con cámara al hombro y en largos planos-secuencia, el estilo se adapta aquí perfectamente a lo que el director quiere contar. Destinos no es precisamente sutil ni en sus formas ni en su fondo y quizá su carácter indudablemente político le reste algún valor (o no, va en gustos), pero al menos se nota una fuerza y una pasión detrás de las imágenes que echamos en falta en otros títulos gélidos y sin sangre que hemos visto estos días.
Ejemplo de esto último es la polaca Wild roses, película que se pretende delicada y profunda pero que es básicamente soporífera en su forma de contar una historia en la que lo importante sucede fuera de cámara y lo que soportamos los espectadores es el lánguido deambular de una protagonista femenina que anda como alma en pena arrastrando un secreto inconfesable que se ve venir desde el principio pero que la directora, Anna Jadowska, decide explicitar en la conclusión por si acaso no lo habíamos pillado. Como telón de fondo, la poderosa influencia de la religión católica en la sociedad del país. Nada que no hayamos visto antes y mejor contado.
The prince of Nothingwood, de Sonia Kronlund. Rellumes.
A man of integrity (Lerd), de Mohammad Rasoulof. Rellumes.
Les fantômes d’Ismaël, de Arnaud Desplechin. Sección Oficial.
How to talk to girls at parties, de John Cameron Mitchell. Esbilla.
The prince of Nottingwood, de Sonia Kronlund. Trailer.
Aunque lleva bastantes años siendo sede habitual del Festival de Cine de Gijón, nunca había pisado la sala de Gijón Sur hasta esta mañana. Y lo he hecho para ver un documental sobre un ignoto director de cine afgano que rueda películas de serie Z. Así de primeras no parece un plan lo suficientemente convincente como para vencer al sonido de la alarma del despertador. Pero, lo que son las cosas, The prince of Nothingwood, que compite en la sección Rellumes, ha terminado siendo, con mucha diferencia, lo mejor de la quinta jornada del certamen.
Salim Shaheen es un particularísimo realizador de cine casposo completamente desconocido por estos lares pero que es toda una estrella en su país natal. Y como ese país lleva en guerra ininterrumpidamente casi cuarenta años, sin duda eso nos quiere decir algo. Con esta premisa, la francesa Sonia Kronlund se embarca en un viaje físico y emocional acompañando al atípico cineasta y a su grupo habitual de colaboradores durante varios de sus improvisados rodajes, todos ellos desprovistos de cualquier atisbo de profesionalidad, y con ello vamos descubriendo realidades de un lugar que, pese a tantos años en el ojo del huracán, es un gran desconocido.
A man of integrity (Lerd), de Mohammad Rasoulof. Trailer.
La cinematografía iraní lleva tiempo abastenciendo de títulos la programación de los festivales de cine de todo el mundo. Fallecido el icónico Kiarostami, Asghar Farhadi pasa definitivamente a ocupar el trono de un cine acostumbrado, al menos el que llega a Occidente, a tratar grandes cuestiones morales a partir de pequeños dramas cotidianos. En el caso de A man of integrity, filme dirigido por Mohammad Rasoulof, se trata de un honrado padre de familia acosado por un vecino cabronías y sus hijos para que se desprenda de su granja, todo ello con la complicidad de unas autoridades corruptas siempre dispuestas a poner la mano para recibir el soborno de turno. Durante 120 interminables minutos asistimos a las continuas tropelías que sufre nuestro protagonista y que le llevan a traicionar sus propios principios y valores. La cinta de Rasoulof ofrece un mensaje pesimista y descorazonador pero lo hace con una realización tan tosca y reiterativa que no alcanza para elevar la propuesta por encima de su rutinaria mediocridad.
Les fantômes d’Ismaël, de Arnaud Desplechin. Trailer.
El francés Arnaud Desplechin tiene una carrera consolidada y gracias a ello su última película abrió el último Festival de Cannes. Se podría pensar entonces que Los fantömes d'Ismaël era una apuesta segura y que el firmante de Un cuento de navidad no podría decepcionar... pero entonces esto no sería el FICX. Desplechin mezcla torpemente ficción y realidad a propósito de un cineasta que recibe el inesperado regreso de su esposa desaparecida hace veinte años. Como quiera que ahora nuestro protagonista tiene nueva pareja, la situación se torna confusa. A eso se unen sus problemas laborales con su película. Y hasta ahí aguanta el filme. Pasado el primer tercio del metraje todo se convierte en una locura de montaje acelerado y secuencias idiotas que agota y desquicia para en el fondo no contar nada. Los populares Mathieu Amalric, Charlotte Gainsbourg y Marion Cotillard, desnudo integral incluido, se apuntan alegremente al disparate urdido por el director y guionista y los espectadores lo sufrimos resignados con un ojo puesto en la pantalla y el otro en el reloj. La cinta compite en la Sección Oficial y aunque dicha sección acumula ya los suficientes despropósitos, lo mismo rasca premio.
John Cameron Mitchell ha pasado por el Festival de Gijón en varias ocasiones y esta edición repite dentro de la devaluada sección Esbilla con su último trabajo, How talk to girls at parties, adaptación de una historia corta de Neil Gaiman ambientada en la Inglaterra del punk. Bajo la apariencia inicial de un atípico chico-conoce-chica, el filme pronto se pasa de vueltas y bascula hacia terrenos del todo surrealistas, enterrando el posible interés que la relación entre el joven marginado y la chica-llegada-de-no-se-sabe-dónde pudiera llegar a tener. Nicole Kidman pasa por allí disfrazada de David Bowie en Dentro del laberinto pero son los jóvenes Elle Fanning y Alex Sharp quienes llevan el protagonismo principal de otra película que echar al saco de las decepciones, que a estas alturas de semana está ya bastante cargado.
How to talk to girls at parties, de John Cameron Mitchell. Trailer.
El orden divino, de Petra Volpe. Sección Oficial.
Pour le réconfort, de Vincent Macaigne. Rellumes.
Lucky, de John Carroll Lynch. Sección Oficial.
Lo mejor de estos primeros días del Festival Internacional de Cine de Gijón está siendo, y con bastante diferencia, el tiempo. No es poca cosa, porque meterse las pateadas que nos estamos metiendo encima con lluvia sería terrible, pero no dice mucho sobre la selección de títulos del programa, algo que no por previsible resulta menos frustrante. Podemos echar la culpa a que la edición de este año se empezó a preparar tarde por los retrasos en la surrealista elección de director y todo lo que queramos pero el hecho objetivo es que el cartel parecía flojo y se está confirmando así. No es cuestión de ponerle palos en las ruedas al nuevo equipo organizador, porque su suerte será también la nuestra, pero la realidad es la que es, independientemente de cómo la queramos vestir y aunque quedan unos cuantos días para que el nivel remonte, de todo lo visto hasta ahora tenemos poco que celebrar, excepto el que no llueve.
El orden divino, de Petra Volpe. Trailer.
Por razones absurdas nos encontramos en la Sección Oficial un título como El orden divino. Y no es que la película suiza, candidata al Oscar por su país, sea particularmente desastrosa sino que sus características no puede decirse que encajen precisamente con la línea que más o menos regularmente ha venido siguiendo el festival gijonés desde hace más de veinte años, salvo que la coartada feminista de su temática pueda redimirla de sus defectos. Porque el filme que ha dirigido Petra Volpe se enfrenta a su difícil argumento con todo el arsenal de tópicos, tanto de guion como de dirección, para tocar la fibra sensible del espectador más superficial y contentadizo. La cinta es la mar de entretenida e incluso disfrutable, de la misma forma en que lo son los telefilmes (campo en el que se ha curtido su directora) que cada fin de semana por las tardes nos ofrece Antena 3 y no por ello los queremos programar en un festival de cine. La historia va de la lucha de un grupo de mujeres de un pequeño pueblo helvético por lograr la victoria del sí en el referéndum celebrado en el país en 1971 sobre el derecho al voto femenino. La película que uno tiene en la cabeza al entrar a la sala es idéntica a la que tiene al salir, con ese tono optimista y lacrimógeno a base de subrayados musicales que da un poco de grima. Si esto se programa en tiempos de Carballo lo hubiéramos echado a los leones, ¿no?
Pour le réconfort, de Vincent Macaigne. Trailer.
Justo a continuación se proyecta dentro de la sección Rellumes la francesa Pour le réconfort, ópera prima (¿cuántas llevamos ya?) del actor Vincent Macaigne. Siguiendo el tono político de la jornada, aquí tenemos una lucha de clases en medio de una cinta discursiva y enervante como una tertulia de televisión. Está claro que la guillotina fue un gran invento pero que no se ha aplicado suficiente. Tras el paseo desde los Cines Yelmo, entramos al Teatro Jovellanos justo por delante de Carlos Pumares, que en ese momento está soltando su habitual diatriba sobre la ubicación de los subtítulos en la pantalla, y acabamos casualmente en la misma fila para ver Lucky, el primer largometraje dirigido por el actor estadounidense John Carroll Lynch, presencia inquietante en títulos como Zodiac o The invitation, ésta última vista en Gijón 2015.
John Carroll Lynch en el Teatro Jovellanos comentado Lucky
Caroll Lynch, presente en la sala, introdujo la película y se mostró de lo más expresivo en el posterior encuentro con el público. Y no le hubiera hecho demasiada falta porque su trabajo es, como se esperaba, lo más destacado de lo visto hasta el momento en el certamen. Realizada a mayor gloria de su actor principal, el recientemente fallecido Harry Dean Stanton, Lucky es la crónica de una muerte anunciada y de la actitud con la que el protagonista se enfrenta a la misma. Con la inclusión de momentos cómicos en medio del poco complaciente tema que trata, el filme va sorteando escollos y ganando adhesiones por el camino. Ajustada en su metraje, contenida en sus emociones y precisa en lo que quiere transmitir, Lucky se eleva entre la vacua mediocridad dominante. Y todos tenemos claro que no ganará nada, ¿verdad?
En attendant les hirondelles, de Karim Moussaoui. Sección Oficial.
Scary Mother, de Ana Urushadze. Sección Oficial.
Manuel, de Dario Albertini. Rellumes.
En attendant les hirondelles, de Karim Moussaoui. Trailer.
La tercera jornada de festival la empezamos en la primera sesión de la tarde en el Jovellanos con la producción franco-argelina En attendant les hirondelles, a la que el programa bautiza con su título internacional, Until the birds returns, y que compite dentro de la Sección Oficial. Se agradece en un filme de esta procedencia que su director, el debutante Karim Moussaoui, no nos someta a otra turra sobre yihadismo... pero tampoco encuentro muchas cosas más que agradecerle. La película mezcla tres historias más o menos inconexas que tienen como único punto en común el que las tres son profundamante aburridas, de esas en las que pasa poco y lo poco que pasa te da exactamente igual y no interesa lo más mínimo. Y es demasiado larga, casi dos horas empleadas en contar cómo un señor divorciado con algunos problemas en casa se encuentra una noche a dos tipos apalizando a un tercero y no hace nada al respecto; o el particular viaje forzoso de dos jóvenes enamorados en conflicto con la tradición; o cómo un neurólogo es ¿falsamente? acusado de violación y que... bien, en esta tercera historia el sueño me ganó la partida. Y qué susto cuando parecía que iba a haber una cuarta. En fin, ¿recuerdan aquello que decía Billy Wilder sobre sus diez mandamientos a la hora de hacer cine? Pues Karim Moussaoui es de los que no cumplen los nueve primeros.
Scary Mother, de Ana Urushadze. Trailer.
También forma parte de la Sección Oficial la georgiana Scary Mother, proyectada en el día de ayer y a la que acudí equivocadamente con altas expectativas. Y es que ya se sabe que no hay nada peor que entrar al cine pensando que la película te va a gustar. El caso es que la cinta de la también debutante Ana Urushadze tiene cierto empaque visual y sus primeras secuencias parecen prometer mucho más de lo que finalmente el filme acaba dando, porque su única idea se agota rápidamente y a partir de ahí no hace más que repetirse y repetirse hasta el infinito, con unos personajes cada vez más cargantes en su indefinición y la broma acaba haciéndose demasiado larga y pesada. El feísmo de los destartalados edificios soviéticos es una cosa de no creerse y es una lástima que en escenarios tan agradecidos para el terror claustrofóbico la directora sea incapaz de sacar algo mejor que esta inofensiva tomadura de pelo.
Cerramos el domingo con la italiana Manuel, presentada en el pasado Festival de Venecia y que compite encuadrada en la sección Rellumes. Dirigida por Dario Albertini (lo han adivinado, también debutante), la cinta cuenta otra historia que orbita sobre la adolescencia en centros de acogida, aunque aquí el subgénero se traslada al exterior, a donde es enviado el personaje que da título al filme al cumplir la mayoría de edad. Con su madre en prisión, su objetivo es portarse bien para que la asistente social dé el visto bueno al arresto domiciliario que pueden conceder a su progenitora. Si es un mal general del cine reciente que muchas de sus historias se puedan resumir en una servilleta de papel y que su guion quepa en la cara de un folio a doble espacio, esta característica queda aún más acentuada en un certamen como Gijón, que parece hacer bandera del minimalismo más inocuo. En este docudrama la cámara sigue continuamente en primerísimos planos al joven protagonista en su vivir cada día que se va jalonando con diversos encuentros con seres que oscilan entre lo pintoresco y lo imposible para acabar desembocando en una conclusión que se pretende catártica pero que se queda, como casi todo lo demás, en simple mediocridad. Albertini, presente en los Cines Yelmo para un encuentro con el público, hace de todo, no sólo escribe y dirige sino que también compone e interpreta las canciones.