
- ¿Qué opina de la muerte?
- Estoy en contra
Lo que decía Woody Allen sobre la muerte podemos aplicárselo también a este funesto 2020. A las muchas putadas que nos ha venido haciendo en estos casi once meses se añade ahora el que la 58ª edición del Festival Internacional de Cine de Gijón será esencialmente online. No es que hubiese muchas esperanzas de lo contrario desde que en marzo se desatara la pandemia, pero la efímera mejoría de la situación sanitaria a comienzos del verano y los buenos números que por entonces ofrecía Asturias creaban un poco de esperanza sobre la posibilidad de que las salas de cine se abrieran en noviembre en Gijón, aunque hace semanas que se veía venir lo que finalmente se acabó por confirmar oficialmente el pasado 29 de octubre.
Esta circunstancia, que ya hemos vivido en otros festivales de cine en los meses pasados, es la más importante novedad de esta edición que hoy arranca, pero ni mucho menos la única. Fran Gayo, que fuera subdirector del FICX en tiempos de Cienfuegos, regresa a Gijón como responsable de programación. Gayo, que reside en Buenos Aires desde hace una década y es programador del BAFICI, posiblemente sea el artífice de que la programación de este año esté repleta de producciones del continente hermano, hecho que no me hace particularmente feliz, para qué vamos a decir lo contrario. También es novedosa la fragmentación un tanto extraña de la selección (que no sección) oficial en tres apartados: Retueyos, Albar y Tierres en Trance. Si las películas acaban mereciendo la pena habremos olvidado estas prescindibles etiquetas pero de primeras resulta algo desconcertante que la habitual Sección Oficial se haya diluido en esta curiosa trinidad. Cierto es que la cosecha de nuevos títulos habrá sido especialmente limitada en un año tan particular como el que estamos atravesando pero parece una apuesta osada incrementar el número de títulos a competición, aunque sea en categorías separadas.

Rueda de prensa de presentación del Festival de Cine de Gijón el pasado 29 de octubre
Tampoco sabemos si estos cambios surgen del propio equipo organizativo o vienen motivados por las sorprendentes críticas realizadas públicamente al término de la pasada edición por la gerente de Divertia, Lara Martínez, que afirmó aquello de "Queremos recuperar el carácter no comercial del Festival de Cine, que siempre tuvo un halo más cercano al cine independiente". Parece que el origen de aquel reproche delirante estuvo en haber apostado en la inauguración del certamen por una serie de televisión (y de la pérfida Netflix, para mayor escarnio), algo que, independientemente de la opinión que a cada uno pudiera merecerle tal decisión, resultó casi anecdótico en lo que fue el festival globalmente. Cualquier persona, animal o cosa que conozca un poco el FICX, y no parece ser éste el caso de la señora Martínez, sabe que el carácter del mismo se ha ido manteniendo más o menos fiel a una misma línea desde hace muchos años, concretamente desde que en 1995 José Luis Cienfuegos se hiciera cargo de un evento que agonizaba y que revigorizó de una forma espectacular, hasta que otro político cantamañanas, no necesariamente en este orden, decidió defenestrarle por razones absurdas. Pero ni siquiera la temida llegada en 2012 de Nacho Carballo, por aquellos medios y maneras tan lamentables, cambió demasiado la línea del festival, como tampoco lo ha hecho Alejandro Díaz Castaño en los apenas tres años que lleva al frente. Pero al final, por unos motivos u otros, el #58FICX se parecerá poco o nada a lo que conocíamos y que esperemos podamos recuperar en 2021.
Repasando las distintas selecciones oficiales de esta edición del FICX, entre las producciones en principio más prometedoras aparecen la lituana Pilis (The castle), de Lina Luzyte; la rumana Uppercase print, de Radu Jude; la japonesa Voices in the wind, de Nobuhiro Suwa; la austriaca Notes from the underworld (Aufzeichnungen aus der unterwelt), de Tizza Covi y Rainer Frimmel (La pivellina); y, sobre todo, la estadounidense First cow, de Kelly Reichardt, una habitual del certamen gijonés al final de la pasada década (Wendy and Lucy [2008], Meek's Cutoff [2010]). La inauguración correrá a cargo de la francesa ¡Al abordaje!, dirigida por Guillaume Brac.

Al Abordaje, del francés Guillaume Brac, película inaugural del #58FICX
En la clásica sección Esbilla, que recoge una selección de títulos de otros festivales, aparecen los documentales I am Greta, sobre la joven activista medioambiental; Tierra de leche y miel, recientemente premiado en la SEMINCI; Paco Loco: viva el noise, sobre la figura del célebre músico y productor gijonés; y Volverte a ver, de la mexicana Carolina Corral Paredes; también la ficción británica Rose plays Julie, de la pareja de realizadores Joe Lawlor y Christine Molloy; la francesa La Troisième Guerre, de Giovanni Aloi; y Anne at 13,000 ft, de Kazik Radwanski.
También es de la partida la veterana sección Enfants terribles, refugio habitualmente a salvo de pedanterías vacuas y ombliguistas, y en el que este año sobresale la producción de Bután Lunana: A yak in the classroom, de Pawo Choyning Dorji. También destacan la cinta irlandesa Dating Amber, de David Freyne; la colombiana La noche de la bestia, de Mauricio Leiva-Cock; o el documental Grève ou crève, del francés Jonathan Rescigno.

First Cow, de la estadounidense Kelly Reichardt, encuadrada en la selección Albar
La 58ª edición el FICX, hay cosas que no cambian, nos devuelve al inefable Hong Sang-soo. Tras su sorprendente ausencia el año pasado, el pesadísimo realizador coreano regresa con Domangchin yeoja (The woman who ran), lo que demuestra que 2020 siempre puede ir a peor. La nueva apuesta local corre a cargo de Vaca mugiendo entre ruinas, de Ramón Lluis Bande. La programación, que también incluye otros Pases Especiales y la competición y promoción de cortos locales, Asturies Curtiumetraxes, se completa con los focos sobre la argentina Ana Katz, la tambien argentina Amalia Ulman y la portuguesa Leonor Teles.
Todos los títulos de las selecciones oficiales podrán ser vistos a través de la plataforma Filmin sin coste adicional para los suscriptores, excepto ¡Al abordaje!, que tendrá un precio de 3.95€, o mediante la adquisición de un bono de 15€. El resto de títulos del festival estarán disponibles desde la plataforma Festhome y por 15€ también se podrá adquirir el abono correspondiente.
El Premio Nacho Martínez no tendrá continuidad tras el fallecimiento en agosto del artista Jaime Herrero, que manufacturaba cada año la estatuilla que se entregaba a los galardonados. En cuanto al Premio Isaac del Rivero, inaugurado en la pasada edición coincidiendo con el fallecimiento del fundador del Festival de Cine de Gijón y dedicado a reconocer la trayectoria artística de personalidades vinculadas la región, se aplaza su entrega con la idea de llevarla a cabo de forma presencial en cuanto las circunstancias lo permitan. La directora de producción Sol Carnicero será reconocida como Mujer de Cine 2020 y recogerá el premio en Madrid, en la sede de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, en un acto que se podrá seguir en streaming a través FICX.TV, el portal de Mujeres de Cine y el de la Academia.

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