
Tras el singular formato online del año pasado, forzado por la pandemia, la principal novedad de esta 59ª edición del Festival Internacional de Cine de Gijón que arranca esta tarde en el Teatro Jovellanos es la anhelada vuelta a la presencialidad. Bajan ahora más calmadas las aguas de lo que bajaban en el mes de enero, cuando se originó un notable revuelo mediático tras la publicación el 30 de diciembre de 2020 de un artículo en Jot Down, pagado para más inri con dinero público, que cuestionaba desde dentro muchas de las decisiones organizativas que se tomaron entonces. Pese a todos los condicionantes internos y externos, la pasada fue una edición muy meritoria que no se merecía acabar siendo víctima propiciatoria de una polémica tan innecesaria y absurda. Pero es lo que ocurre cuando se junta la torpeza con la necedad.

Presentación oficial del #59FICX en la playa de San Lorenzo
Esta vuelta a la presencialidad, no obstante, es un poco a medias y este año se ha modificado para bien el funcionamiento de la gala de inauguración pero se ha anulado la gala de clausura y se ha reducido el número de sedes. Celebramos que se prescinda de la molesta pausa entre acto y película del primer día (la elegida en esta edición es la estadounidense C'mon C'mon, escrita y dirigida por Mike Mills y protagonizada por Joaquin Phoenix) y nos ahorren de esta forma las colas, el frío y la pérdida de tiempo, en ocasiones bajo la lluvia. Menos que celebrar tiene que se elimine la gala de clausura y se convierta la proyección de Tralala en una sesión más, que ni siquiera será la última de la parilla de este #59FICX. Quizá la pobre producción cinematográfica de estos dos años pandémicos sea la responsable última de la reducción del número de películas y, con ello, de la eliminación de una de las sedes habituales. Tardé mucho tiempo en descubrir Gijón Sur porque está completamente fuera de mano, pero una vez lo hice le cogí cierto cariño y es, desde luego, infinitamente más cómodo que Escuelas de Comercio y Antiguos Institutos, que si permanecen en la lista es únicamente por su ubicación y no por su comodidad, más cercana a un instrumento de tortura medieval que a una sala de cine.
Se mantiene de la pasada edición la extraña fragmentación en tres de la Selección Oficial, con la consiguiente confusión que provoca acerca de cuál de las tres es la oficial de verdad y qué película ganadora de cada una de ellas puede ser considerada la ganadora real del FICX. La lógica diría que Albar pero esto se contradice con que algunas de sus más destacadas integrantes no tengan pase de prensa, como es el caso de El profesor Bachmann y su clase, Oso de Plata en el último Festival de Berlín y cuya desmedida duración la relega a horarios complicados (otra cinta de duración imposible es Quién lo impide, de Jonás Trueba).

Adèle Exarchopoulos en una imagen de Rien à foutre
En Albar figuran también títulos como la norteamericana 18 ½, de Dan Mirvish; las francesas France, del inefable Bruno Dumont, y La fracture, de Catherine Corsine; la rumana Întregalde, de Radu Muntean (ganador en el FICX 2010 con Martes, después de Navidad); o el inevitable Hong Sang-soo, nuevamente en Gijón con otros dos filmes presumiblemente indistinguibles del resto de su amplia filmografía, en una broma que nunca tuvo gracia y que se está haciendo demasiado larga. Lo bueno de esta fijación con el prolífico realizador surcoreano es que facilita un poco las cosas cuando se trata de cuadrar horarios y ubicaciones.
La habitual presencia local a concurso de las últimas ediciones parece haber recaído esta vez en El planeta, cinta de la debutante Amalia Ulman que viene de participar en Sundance y que cuenta con la característica de haber sido rodada en Gijón. La última película rodada en Gijón que he visto fue Si yo fuera rico, por lo que el listón no está muy alto. El planeta participa en Retueyos, donde también figuran la noruega Ninjababy, de Yngvild Sve Flikke; la rumana Imaculat, de Monica Stan y George Chiper; la franco-belga Rien à foutre, de Julie Lecoustre y Emmanuel Marre y que está protagonizada por Adèle Exarchopoulos; Olga, de Elie Grappe; y Poulet frites, de Yves Hinant y Jean Libon, entre otros títulos hasta completar la decena.

De la sección Enfants Terribles destacamos la finlandesa Any day now y la coproducción Tigers, basada en la vida del futbolista sueco Martin Bengtsson. En la este año muy poblada sección Esbilla sobresalen especialmente la estadounidense Mass, dirigida por Fran Kranz, y Vortex, último filme del provocador Gaspar Noé. También destacan Toubab, Entre les vagues, As in heaven, Land of dreams y The beta test, que contará con la presentación del ubicuo Alejandro G. Calvo, convertido de un tiempo a esta parte en pequeña gran estrella del internet.
La oferta del FICX se completa con los focos de João Rosas, Sandrine Veysset y Radu Jude y los pases especiales de Zeros and ones, el último delirio del irregular Abel Ferrara; la citada Quién lo impide, de Jonás Trueba; o Destello bravío, debut de la madrileña Ainhoa Rodríguez. La proyección de Maixabel servirá de homenaje a Icíar Bollaín, Premio Mujer de Cine 2021. Don Juan en los infiernos y el cortometraje de animación Alas de tiniebla harán lo propio con Gonzalo Suárez, reconocido con el Premio Isaac del Rivero, que recibirá en el acto inaugural.
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